
El ministro de Defensa, Enrique Rodríguez Burchard, salió a dar la cara ante los cuestionamientos sobre la diferencia entre el precio de compra del avión presidencial y el valor base con el que se subasta, reconociendo además que la aeronave llegó a sus manos sin documentación completa y sin estar inscrita en el registro de Bienes Nacionales.
Sobre por qué un avión adquirido en 14 millones de dólares se pone a subasta en apenas 5 millones, el ministro recurrió a una comparación cotidiana para justificar la diferencia.
«Un carro que lo compró hace 12 años por 100,000 no lo va a vender en 100,000. Se compró hace cuánto, ¿12 años?», respondió, aunque admitió no ser experto en valoración de aeronaves.
Uno de los aspectos más reveladores de sus declaraciones fue la admisión de que el avión no estaba debidamente registrado. «El problema de la administración pública es que nosotros no encontramos documentos, solo rasgos de documentos, y por eso nos hemos tardado un tiempo porque tuvimos que reconstruirlo. No estaba inscrito en Bienes Nacionales. Un avión tan importante debería de haber estado inscrito», afirmó Rodríguez Burchard, sin entrar en detalles sobre cómo fue adquirida la aeronave en su momento.
El ministro también reconoció que la aeronave requiere ajustes antes de poder volar. «Es como cuando usted ha dejado de usar un vehículo, por muy nuevo o bueno que esté, necesita sus ajustes, pero es una aeronave que con una inversión mínima estaría volando. Es una aeronave muy buena, en el mercado internacional es apetecida», señaló, buscando tranquilizar a los potenciales ofertantes sobre el valor real del aparato.
Rodríguez Burchard confirmó que entre 9 y 11 empresas retiraron los pliegos de condiciones y que entre 7 y 9 compañías se dieron la tarea de inspeccionar físicamente la aeronave, lo que el ministro interpretó como una señal de interés real. «Recuerde que el retiro puede ser un interés primario, pero ya el venir a verlo ya es que estaban un poquito más interesados», indicó.

