Samantha deja su querida Comayagua para buscar sus sueños y salir adelante

Como muchos de los talentos que vemos hoy en los medios de comunicación de Tegucigalpa, Samantha siendo de Comayagua, tuvo que venirse a la capital en busca de un mejor futuro para ella y su hija ya que a pesar de que sus padres le dieron siempre todo, al salir embarazada, se vio obligada a dejar la “ciudad de los burritos”, y venirse a Tegus.

“Vine a Tegucigalpa por la necesidad, ya había tenido a mi hija, mis papás me mantenían  estaba estudiando pero llegó un momento en que mi mamá ya no podía con la carga, ella tiene tres hijos más y era difícil, en ese momento una pariente mía me ayudó a entrar a Hondutel porque había una plaza y así llegué ahí, me costó tomar la decisión, no quería dejar sola a mi hija, no conocía Tegucigalpa sólo había venido un par de veces y nunca había venido a vivir aquí pero no me arrepiento, fue la mejor decisión que pude haber tomado”, comentó.

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A pesar de ser de Comayagua, Samantha confesó que aunque ahora adora a los famosos “diablitos”, antes les tenía temor y que al venirse de esa ciudad, no podía cocinar pero que al vivir sola, logró aprender a cocinar hasta volverse experta hasta en las pastas.

“Nunca salí en los diablitos porque les tenía terror, pero ahora me encantan, el estofado no lo puedo cocinar porque yo empecé a agarrarle amor a la cocina hasta que me vine a Tegucigalpa, me vine aquí y no podía hacer ni un huevo, tuve a mi hija y no podía hacer ni arroz, nunca me interesé por la cocina y fue hasta que me vine a vivir sola que le empecé a agarrar gusto. Mi primer platillo pude prepararlo ya a los 21 años, lo primero que cociné eran las pastas, siempre ha sido un fuerte mío, los spaguettis a la carbonara, me quedan muy bien”

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