
La designada presidencial María Antonieta Mejía confirmó que se finalizó el proceso de venta del avión presidencial, un compromiso que había sido promesa de campaña de la expresidenta Xiomara Castro desde 2021, pero que su gobierno nunca logró concretar.
«Pasamos del discurso a la acción», afirmó Mejía, marcando así una diferencia entre el anuncio y su cumplimiento efectivo bajo la actual administración de Nasry Asfura.
La venta del avión presidencial Embraer Legacy 600, adquirido en 2014 durante el gobierno de Juan Orlando Hernández por más de 14 millones de dólares, había sido bandera de campaña de Xiomara Castro desde antes de asumir la presidencia en 2022.
Sin embargo, año tras año, su gobierno postergó la subasta bajo el argumento de que la aeronave carecía de documentación original que permitiera inscribirla como patrimonio del Estado y, por ende, someterla a venta.
La situación tomó un giro polémico en 2025, cuando trascendió que, en lugar de avanzar hacia su venta, el avión fue enviado a mantenimiento en Chattanooga, Tennessee, donde recibió un cambio de pintura hacia los colores de las Fuerzas Armadas de Honduras, a un costo superior a los 63 millones de lempiras.
El entonces viceministro de Defensa, Orlando Garner, confirmó que la aeronave dejaba de ser «avión presidencial» para integrarse a la flota de uso múltiple de la Fuerza Aérea Hondureña, cerrando así, en la práctica, cualquier posibilidad de subasta bajo esa administración.

