
El sector del transporte de carga pesada de Honduras llegó a su límite, el dirigente Edgardo Menéndez calificó de «intolerable» la situación que atraviesan los transportistas ante los constantes incrementos en el precio del diésel y advirtió que, si las autoridades no responden a sus demandas, en las próximas horas podrían definirse medidas de presión que pondrían en jaque el abastecimiento del país.
El problema no es nuevo. En abril, el sector logró un ajuste de 22 centavos por galón, pero Menéndez denunció que son pocas las empresas que están cumpliendo con ese pago.
Ahora, los transportistas exigen que ese acuerdo se haga efectivo y piden además 12 centavos adicionales por galón, una petición que el propio dirigente reconoció como insuficiente frente al ritmo de los aumentos.
«No son nada esos centavos que nosotros pedimos, porque los aumentos son de cinco lempiras y más en una semana», cuestionó.
El sector ha presentado documentación ante la Secretaría de Energía para demostrar el impacto de los combustibles en sus operaciones, pero asegura no haber recibido respuesta favorable.
Mientras tanto, la cadena de daños se extiende: algunas empresas medianas han cerrado o entrado en quiebra, otras acumulan deudas para mantenerse operativas y los conductores absorben costos crecientes en cada parada.
«Todo está caro. Cuando un conductor se para en un comedor, un día le cuesta 150 lempiras un tiempo de comida y cuando vuelve a pasar al día siguiente ya está más caro», ilustró Menéndez.

