
Bajo el enfoque “Salud integral: lo físico también es psicológico”, la psicóloga Maria Seleste Hernández Acosta, certificada en entrenamiento especializado para mujeres, plantea una reflexión sobre la forma en que las personas entienden su bienestar, destacando que cuerpo y mente forman parte de un mismo proceso y no pueden tratarse por separado.
Salud integral y bienestar
Según explica la especialista, durante años se ha enseñado a dividir lo físico de lo emocional, cuando en realidad ambos están profundamente conectados, ya que lo que una persona siente puede reflejarse en su cuerpo y, de la misma manera, el descuido físico termina influyendo en el estado de ánimo, la energía y la claridad mental.
En este sentido, señala que el ejercicio no debe reducirse a una meta estética, sino entenderse como una herramienta de autocuidado que permite liberar tensiones, mejorar la conexión personal y construir bienestar desde adentro, más allá de lo visible.

Hábitos saludables y estilo de vida
Asimismo, destaca que los hábitos saludables cumplen un papel fundamental en la vida cotidiana, no como acciones aisladas, sino como prácticas que se sostienen en el tiempo, donde dormir bien, alimentarse de forma adecuada, mantenerse activo y gestionar el estrés se convierten en una base que influye directamente en cómo las personas se sienten.
La especialista también advierte que uno de los errores más comunes es la búsqueda de resultados inmediatos, impulsada por un entorno de presión constante, lo que muchas veces provoca frustración y abandono de los procesos, cuando en realidad el cambio se construye a partir de pequeñas decisiones que se repiten día a día.

En relación con las redes sociales, Hernández Acosta explica que estas pueden influir en la forma en que se percibe la salud y el ejercicio, ya que pueden motivar o generar comparaciones poco realistas, por lo que considera importante desarrollar una mirada más consciente sobre el contenido que se consume.
Finalmente, enfatiza que mejorar el estilo de vida comienza con una decisión personal y con la disposición de dar el primer paso, recordando que “nunca es tarde para empezar” y que incluso los cambios más pequeños pueden marcar una diferencia en su bienestar cuando se realizan desde el cuidado, la constancia y el compromiso con uno mismo.

