
Después de más de seis décadas sin ejecutar a un condenado por la justicia militar, Estados Unidos se prepara para realizar nuevamente una ejecución en sus fuerzas armadas.
El caso que marca este posible retorno es el de Nidal Hasan, el exmayor del Ejército condenado por la masacre de Fort Hood, Texas, en 2009.
Hasan fue declarado culpable de asesinar a 13 personas y de intentar matar a decenas más durante el tiroteo ocurrido el 5 de noviembre de 2009 en una base militar.
El ataque conmocionó al país y se convirtió en uno de los episodios más mortíferos registrados dentro de una instalación militar estadounidense.
La ejecución está programada para el 3 de diciembre de 2026 y se prevé que sea mediante un pelotón de fusilamiento.
De concretarse, sería la primera ejecución militar estadounidense desde 1961, cuando fue ejecutado John A. Bennett, un soldado condenado por violación e intento de asesinato.
