
Las condiciones de reclusión en los módulos de máxima y alta seguridad del Centro Penitenciario Nacional de Támara fueron conocidas por diputados del Congreso Nacional durante una inspección en la que observaron la infraestructura de las celdas, equipadas con literas de metal, y los mecanismos de control establecidos en estas instalaciones.

La visita se desarrolla en medio de la aplicación de nuevas disposiciones para el sistema penitenciario hondureño, luego de las reformas legales que establecen condiciones especiales de permanencia para personas consideradas de alta peligrosidad y aquellas identificadas como integrantes de maras, pandillas o asociaciones terroristas.

La normativa contempla aislamiento individual, vigilancia permanente y restricciones de movilidad y comunicación.
De acuerdo con información divulgada por el Instituto Nacional Penitenciario, más de 70 personas acusadas por terrorismo permanecen en el módulo de máxima seguridad de Támara, adonde han sido trasladados privados de libertad procedentes de diferentes centros penales del país.
La inspección permite a los legisladores conocer cómo funcionan estos espacios y las condiciones de alojamiento bajo el nuevo régimen penitenciario, mientras las autoridades avanzan en la reorganización de la población carcelaria y el fortalecimiento de los controles de seguridad.

