
Un cartel pegado en la pared de un aula de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) se volvió viral en redes sociales por su mensaje tan directo como revelador: «Favor de aplicarse desodorante antes de ingresar al aula», una solicitud que, aunque provocó risas entre los estudiantes, también deja ver una de las consecuencias menos habladas de la crisis de agua que atraviesa la capital.
El cartel circuló acompañado de comentarios que señalaban lo obvio: entre bañarse cada varios días por la falta de agua y compartir un aula cerrada con decenas de compañeros bajo el calor capitalino, el resultado es previsible.
La UNAH no es ajena al racionamiento que golpea a buena parte de Tegucigalpa. Varias de las colonias que abastecen a sectores cercanos a la universidad, entre ellas Prados Universitarios y Prado Verde, dependen de la represa La Concepción, el mismo embalse que este mes llegó a niveles críticos y que motivó a la Alcaldía del Distrito Central a extender los ciclos de racionamiento hasta 12 días a partir del 20 de septiembre.
En ese contexto, un cartel pidiendo desodorante antes de entrar a clases deja de ser solo un chiste de pasillo universitario y se convierte, sin quererlo, en el termómetro más honesto de cómo la sequía se cuela hasta en los detalles más cotidianos de la vida capitalina.

