
El expresidente Manuel Zelaya, defendió la vigencia política de Libre pese al regreso de Juan Orlando Hernández, y aprovechó para calificar de «asalto» lo ocurrido en las elecciones generales del 30 de noviembre.
«Precisamente eso es lo que nos mantiene en vigencia después de todo lo que sucedió el 30 de noviembre que realmente fue un asalto», afirmó.
La frase de Zelaya remite a la crisis que se desató esa misma noche electoral, cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) divulgó su primer boletín con apenas el 34.25% de las actas escrutadas.
Antes de que se conocieran esos datos, la entonces presidenta Xiomara Castro y la candidata de Libre, Rixi Moncada, ya habían denunciado un presunto hackeo al Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) y advertido sobre lo que llamaron una «mano negra» para bloquear los votos en los municipios donde Libre tiene mayor fuerza.
La disputa se agravó cuando, tres días después de la elección, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su respaldo público a Nasry Asfura, y posteriormente anunció el indulto al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado en 2024 a 45 años de cárcel por narcotráfico.
Sectores de Libre denunciaron esas acciones como una injerencia directa en el proceso electoral hondureño, mientras el conteo se estancaba en medio de divisiones internas en el CNE y amenazas contra dos de sus tres consejeros.
Con el 99.40% de las actas escrutadas, el CNE terminó declarando ganador a Asfura, con una ventaja mínima sobre el liberal Salvador Nasralla. Moncada llegó a anunciar que «jamás» reconocería ese resultado y que Libre no le otorgaría «legitimidad política ni moral» al gobierno surgido de ese proceso, al que calificó como una «restauración del narcoestado» impulsada por la injerencia estadounidense.

