
Una formación rocosa conocida como Durupinar, ubicada en el este de Turquía, a unos 29 kilómetros al sur de la cima del monte Ararat, volvió a despertar el interés por la posible ubicación del Arca de Noé. El sitio mide aproximadamente 157 metros de largo y presenta una forma similar a la de una embarcación.
Estudios en Turquía analizan posibles estructuras bajo el terreno
El monte Ararat es tradicionalmente asociado con el relato bíblico del diluvio. Sin embargo, Génesis 8:4 menciona que el arca descansó sobre los “montes de Ararat”, sin identificar de manera específica la formación de Durupinar como el lugar exacto.

En la nueva investigación, un equipo utilizó radares de penetración terrestre para examinar el subsuelo. Según sus reportes, los análisis detectaron anomalías y posibles divisiones internas que podrían sugerir una estructura, aunque estos resultados aún requieren verificación independiente.
Los investigadores también reportaron diferencias en la composición del suelo, con niveles elevados de materia orgánica en algunas muestras. Estos hallazgos están bajo análisis y no constituyen, por sí mismos, una prueba de madera antigua ni de restos de una embarcación.

El Arca de Noé sigue sin confirmación científica
Además, algunas piedras cercanas han sido interpretadas por defensores de esta teoría como posibles anclas. No obstante, esa explicación continúa siendo una hipótesis y no existe confirmación arqueológica de que estén relacionadas con el relato bíblico.
Aunque los nuevos estudios mantienen viva la discusión, especialistas han señalado que la forma del terreno podría explicarse mediante procesos geológicos naturales. Hasta el momento, no existe evidencia científica concluyente que confirme que la formación de Durupinar sea el Arca de Noé.


