
Honduras enfrenta el riesgo de que la crisis de sequía se profundice por los efectos del fenómeno de El Niño, con 103 municipios que actualmente reciben atención integral y otros 91 bajo evaluación ante la posibilidad de que necesiten medidas de emergencia, incluida una eventual declaratoria de alerta roja.
La preocupación aumenta por las proyecciones climáticas que advierten temperaturas de hasta dos grados por encima de los valores habituales, lo que podría acelerar la evaporación y reducir aún más las fuentes de agua disponibles para el consumo humano, la agricultura y la ganadería. Según las estimaciones presentadas en la Mesa Técnica de Gestión Integral de la Sequía, las condiciones podrían prolongarse hasta junio de 2027.
Las consecuencias ya se reflejan en la producción agrícola y la alimentación de las familias. Un diagnóstico de World Vision, publicado en octubre, señala que el 85.2 % de los agricultores evaluados en el Corredor Seco reportó pérdidas o afectaciones severas en sus cultivos, mientras que el 56.2 % de los hogares presentó señales de deterioro en la alimentación de niñas y niños.
Ante este panorama, entre las medidas contempladas por las autoridades figura la construcción de reservorios para almacenar agua destinada al consumo de las comunidades y las actividades productivas, además del fortalecimiento de la asistencia humanitaria. Las evaluaciones en los 91 municipios adicionales serán determinantes para establecer si la emergencia requiere ampliar las medidas de atención.

