
La Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó una reforma constitucional que elimina la figura tradicional del vicepresidente y la sustituye por los llamados “designados presidenciales”, funcionarios que podrán ser nombrados por la Presidencia para cumplir las tareas que les sean encomendadas.
El cambio modifica el artículo 126 de la Constitución y deja en manos del Ejecutivo la asignación de responsabilidades a estos designados.
Sin embargo, el texto aprobado no precisa cuántos podrán ser nombrados ni establece un listado concreto de sus atribuciones, lo que deja pendiente conocer el alcance que tendrá la nueva figura dentro del Gobierno.
La reforma se produce después de que Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega, pasara de vicepresidenta a copresidenta en los cambios constitucionales de 2025. Desde entonces, Nicaragua llevaba más de 20 meses sin nombrar vicepresidentes, según reportes de medios nicaragüenses.
