
Tegucigalpa cumple 448 años de fundación y, además de sus edificios históricos, sus barrios y sus cerros, la capital también tiene otra cara: estructuras y proyectos que fueron anunciados como soluciones para la ciudad, pero que durante años quedaron a medio camino.
El Trans 450, una obra que sigue pendiente en Tegucigalpa
Uno de los casos más emblemáticos es el Trans 450, proyecto concebido para modernizar el transporte público y reducir el congestionamiento vehicular. La obra, que acumuló una inversión de alrededor de 51 millones de dólares, fue inaugurada en 2014, pero nunca llegó a operar como estaba previsto. En 2022 fue cancelado como sistema de transporte y sus estaciones y carriles quedaron en distintos puntos de la capital.
Ahora, más de una década después, el Trans 450 vuelve a aparecer en los planes de la ciudad. La administración del alcalde Juan Diego Zelaya plantea recuperar parte de la infraestructura existente, rehabilitar estaciones y túneles e incorporar un nuevo sistema de transporte, con una meta anunciada de comenzar operaciones en abril de 2028.
Proyectos que continúan esperando una solución
Pero el Trans 450 no está solo. Tegucigalpa también arrastra proyectos como la represa San José, el túnel de Florencia, la caja puente de la colonia Reynel Fúnez, Villa Solidaridad y la modernización del mercado San Isidro, obras que han enfrentado retrasos, paralizaciones o cambios en sus planes originales.
Así llega la capital a sus 448 años: con una ciudad que sigue creciendo y necesitando nuevas soluciones, pero también con obras que se convirtieron en parte de su paisaje y que recuerdan cuánto tiempo puede pasar entre un anuncio, una construcción y la verdadera solución para los capitalinos.

