
El analista político César Indiano confesó que en su juventud fue ñángara recalcitrante, pero que lo único que recibió fueron burlas y desprecios mientras sus dirigentes se repartían remesas en dólares enviadas por Rusia.
Indiano relató que fue discípulo de un dirigente que se reunía donde un chino en Comayagüela a repartirse las remesas rusas.
Asegura que solo lo adoctrinaban con odio al rico, a la industria, con la revolución y el sandinismo, pero nunca le ayudaron ni para un par de calcetines o un fresco en el San Isidro.
Denunció que en esos círculos circulaba mucha plata rusa, china, brasileña, nicaragüense y cubana, pero que todo quedaba en una cúpula de bandidos.

